La Morada Maldita es solo el título del juego, pero en realidad esta Morada… ¡de maldita no tiene nada! Ha cumplido 5 años ¡y sigue siendo un TOP!
Este juego se convirtió en poco tiempo en uno de los buques insignia de Mercurio, que marcaba la andadura de Sergio Ortiz como autor de juegos de mesa (anteriormente había diseñado “Desplumados”) y de Mercurio como editorial como uno de nuestros primeros juegos ¡con el sello mercuriano!
La Morada Maldita, como dice Sergio, fue “un proceso largo, bonito y muy divertido” fruto de una noche de insomnio y de su afición a los juegos de mesa. Lo que el autor tenía claro desde el principio es que quería desarrollar un juego de velocidad y agilidad visual y poco a poco fue probando ideas hasta que se le encendió la bombillita (a las tantas de la noche, por supuesto) “¡será sobre formas geométricas”. Y tras algunas noches más en vela surgieron las protagonistas: ¡las gemas!
“Tras valorar varias opciones, llegó la buena, llegaron las gemas. Todo cuadraba; podía hacer gemas de todas las formas y colores que se me antojaran”
Y así fue. Decidida la temática, había que pensar en la mecánica: “¡Ya lo tenía, iba a ser un juego de recolectar gemas de colores donde todos jugásemos a la vez!”
DEL DESIERTO DEL GOBI A LA MORADA MALDITA
¿Y con qué excusa habría que coger gemas? Sergio empezó a idear cartas/retos de todo tipo con el objetivo de hacer que los jugadores tuvieran que fijarse muy bien en qué formas/gemas coger. El siguiente paso era desarrollar un contexto, una narrativa, desde donde diera comienzo la alocada y trepidante búsqueda de gemas.
Poco tiempo después Sergio Ortiz acudió al DAU, el festival de juegos de mesa de Barcelona, con un prototipo debajo del brazo: se llamaba “Gobi”, “un juego que te transportaba al desierto de Gobi donde cada 500 años, una duna repleta de joyas se abría para que los jugadores pudieran hacerse con un botín” repleto de piedras preciosas, las gemas.
Bocetos de cartas de reto.
Como ocurre con los buenos juegos, en cuanto lo vimos no tuvimos ninguna duda ¡teníamos que sacarlo! Pero antes pensamos que el juego requería algo más de desarrollo, así que acordamos con Sergio que añadiera alguna acción al juego para darle un puntito alocado. Esa chispa que le faltaba se convertiría poco después en las maldiciones y eventos que tan buenos ratos nos hacen pasar.
“En el desierto de Gobi donde cada 500 años, una duna repleta de joyas se abría para que los jugadores pudieran hacerse con un botín”
Bocetos de cartas de maldiciones
Con nuestra sugerencia en la cabeza, Sergio se fue de DAU para volver al año siguiente con un juego ya más redondo al que dimos el sí definitivo. Comenzó entonces una estrecha colaboración entre autor/editorial para convertir a ”Gobi” en La Morada Maldita:
“empezamos a pulir algunas cartas de retos, idear nuevos eventos y maldiciones, y sobre todo, pensar en una historia divertida y diferente”
¡Y NACIÓ LA MORADA MALDITA!
Debíamos cambiar el título y la temática del desierto porque recordaba demasiado a Aladdín. Como siempre, hicimos un “brainstorming” mercuriano y entre todos ideamos la historia de un anciano rico y excéntrico que dejaba en herencia a su pueblo: toda una colección de piedras preciosas que estarían repartidas y escondidas en su mansión y que, además, escondía una maldición… ¿Y cómo podríamos llamar al juego? ¡Pues La Morada Maldita! Un juego de palabras que aludía a la mansión del anciano y al color de una preciosa gema maldita; ¡título redondo!
Ahora solo faltaba desarrollar la parte gráfica y artística del juego, de la que se encargó Sergio junto al ilustrador Isaac Murgadella. Mientras ellos diseñaban el logotipo, el diseño del anciano y la gráfica de la caja y cartas, nosotros en Mercurio dábamos la forma definitiva a la mecánica del juego y buscábamos materiales, entre ellos el de la preciosa gema maldita en 3D. No es porque lo digamos nosotros, pero la verdad es que ¡el resultado fue un juego espectacular!, llamativo y muy muy divertido.
Primeras muestras de la joya morada en 3D.
La Morada Maldita, como decíamos al comienzo de este post, fue todo un éxito desde el principio. Todavía nos acordamos de los primeros eventos de juegos de mesa, en los que las mesas rojas se llenaban de gemas y explicábamos el juego una y otra vez ¡una locura!
Para dar a conocer el juego, organizamos torneos, presentaciones, concursos y sorteos; como el concurso que lanzamos en redes pidiendo a nuestros seguidores que dieran nombre al longevo anciano. La ganadora fue Raquel (@orieket), una fiel seguidora de Mercurio que años después también fue colaboradora nuestra durante un tiempo. Ella bautizó al anciano como Maximiliano Mucharoca ¡qué bueno! ¿No creéis?
Concurso de Instagram para dar nombre al personaje del anciano.
LA EXPANSIÓN DE LA MORADA MALDITA
Pero la historia de La Morada Maldita no acaba aquí. A esta joya lúdica le quedaba una larga vida y nosotros íbamos a contribuir a ello ¡tenía que existir su expansión! Hablamos con Sergio, y por supuesto estuvo encantado de colaborar, así que ¡nos pusimos al lío!
Lo primero que empezamos a hacer, porque lo tuvimos todos clarísimo, fue pensar en nuevos retos, eventos y maldiciones. También queríamos hacer partícipes a los fans de La Morada (que ya para entonces eran muchos) de esta nueva aventura: lanzamos un nuevo concurso en el que tenían que inventarse una nueva maldición que incluiríamos en una futura expansión. Como siempre, los mercurianos malditos no defraudaron e idearon maldiciones chulísimas. Finalmente ganó la maldición “Caminando en sueños” en la que el jugador maldito tiene que superar los retos con los brazos estirados al más puro estilo Playmobil (nombre original de la maldición). Su creador se llama Sergio y figura en las Reglas del juego desde entonces.
Carta de maldición ganadora del concurso de Instagram para la Expansión del juego.
LA MORADA MALDITA Y LOS TESOROS DE PIRITA
La expansión también tenía que añadir dificultad al juego, pero ¿cómo? Repasando el contenido del juego base nos encontramos con la perrita de Maximiliano, que aparecía discretamente en algunas cartas de eventos ¿Por qué no sacarla del anonimato? La perrita de Maximiliano se llamaba Pirita, era muy mona y muy traviesa, seguro que la había liado más de una vez en la Villa Rocabrillante.
“El proceso de creación fue muy fluido, tiramos de hilo del su antecesora y añadiendo nuevos componentes muy molones”
¿Cómo podría Pirita participar en la expansión del juego? El equipo creativo de Mercurio, con Sergio siempre partícipe, empezaron a pensar en trastadas perrunas hasta que dieron con ello: mientras Maximiliano pulía su preciada joya morada, su perrita jugaba con los pequeños fragmentos sobrantes y los escondería por toda la mansión. Ahora decenas de pequeñas gemas estaban perdidas y además… ¡la maldición se había multiplicado! Llegando a todo aquel que los tocara ¡más locura y diversión en la búsqueda de gemas! Por otro lado, Pirita incordiaría a los jugadores en su objetivo de conseguir las gemas. Se tumbaría encima de ellas y lanzaría su cojín para taparlas y que los jugadores no pudieran encontrarlas.
Bocetos de portada de la Expasión.
Así nació la expansión La Morada Maldita y los Tesoros de Pirita, tirando del hilo narrativo de su antecesora y añadiendo nuevos componentes muy molones. Podemos decir que el proceso de creación de la expansión fue bastante fácil, casi rodado, ya que teníamos un juego base con millones de posibilidades. A esta fase creativa le sucedería, como siempre, el desarrollo artístico, de la mano de Isaac Murgadella, y su producción; Pirita y su cojín ¿serían de neopreno, de fieltro, Goma Eva…? Finalmente decidimos que las losetas del mismo material que las gemas sería lo más adecuado y coherente para el juego.
MALDITOS POR EL MUNDO
Mientras el equipo creativo de Mercurio, junto a Sergio, daban forma a la expansión de La Morada, el juego base seguía su camino por los eventos nacionales e internacionales, conquistando los corazones de italianos, rusos, coreanos (del Sur) y estadounidenses. La Morada estaba traspasando fronteras y se jugaba en esos países con muy buenos resultados. También ganaba premios como el premio al Mejor Juego del Año y al Mejor Juego Familiar de Análisis Parálisis. Todo este exitoso camino nos llevaba al último hito: a principios de año alcanzamos ¡las 100.000 copias vendidas! Waauuu ¡que pasada!
Y ahora que ya tiene 5 añitos nos preguntamos, ¿qué le deparará a La Morada Maldita? Pues seguro que le esperan muchas más partidas y mucha diversión dentro y fuera de nuestras fronteras. Nosotros, como padres de la criatura, la auguramos un futuro prometedor, la vemos convertida en un clásico, de esos que no faltan en ninguna ludoteca, en ningún lineal y al que puedes jugar en bibliotecas, colegios y hasta puedes ver en las vitrinas de los museos del juguete… ¿te imaginas?


